Domingo, 13 de Julio del 2025

¿Cristiano Peronista o Satánico? La verdad que nadie se atreve a decir

¿Cristiano Peronista o Satánico? La verdad que nadie se atreve a decir

Vivimos tiempos donde las palabras han perdido su valor y los símbolos, su sentido. En Argentina, no es raro escuchar la frase “cristiano peronista” como si fuera una identidad legítima y coherente. Pero, ¿qué sucede cuando analizamos los hechos y no solo los relatos? ¿Se puede realmente ser cristiano y, al mismo tiempo, apoyar un movimiento político cuyos dirigentes impulsan el aborto, la eutanasia y la destrucción de la familia? ¿No es eso, acaso, acercarse peligrosamente a lo que la Biblia llama apostasía o incluso a una militancia satánica, aunque no se lo reconozca abiertamente?

En este artículo, quiero exponer una de las paradojas morales más escandalosas de la Argentina contemporánea: el “cristiano peronista” que, por acción u omisión, termina sirviendo la misma agenda de muerte que los movimientos abiertamente anticristianos. Porque, al fin y al cabo, el problema no es sólo lo que se dice, sino lo que realmente se hace y se apoya.

 

El peronismo y la cultura de la muerte

El peronismo, que en su origen promovía la justicia social y la dignidad del trabajador, ha sido cooptado en las últimas décadas por el progresismo más radical: aborto legal, eutanasia, ideología de género, sexualización de niños y una “justicia social” convertida en excusa para todo tipo de aberraciones morales.

Bajo el gobierno de dirigentes peronistas (Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Axel Kicillof, entre otros), se legalizó el aborto en 2020, se promueve la eutanasia y se ataca sistemáticamente a la familia y a la Iglesia. ¿Y quiénes brindan soporte moral y electoral a estos líderes? Justamente, muchos que se autodenominan “cristianos peronistas”.

 

¿Qué es ser cristiano según la Biblia?

Ser cristiano, en esencia, es seguir a Jesucristo, acatar su Palabra y defender los valores del Evangelio: la vida, la verdad, la justicia, el amor al prójimo y la protección de los más débiles. Jesús fue claro:

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

La defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural es un principio innegociable. La Biblia condena la sangre inocente derramada (Proverbios 6:16-17) y llama a no matar (Éxodo 20:13). Además, instruye a cuidar a los ancianos y a honrar a los padres (Efesios 6:2), nunca a eliminarlos cuando “ya no sirven”.

 

El satanismo como negación activa de Dios y la vida

Hoy, el satanismo no es solo un culto esotérico: es, sobre todo, una cosmovisión que niega a Dios, rechaza la moral objetiva, promueve el egoísmo, el relativismo y la autodeificación (“haz lo que quieras, esa es toda la ley”). En la práctica, esto se traduce en políticas y discursos que justifican el aborto, la eutanasia, la manipulación de niños, la destrucción de la familia y el odio a todo lo sagrado.

El propio fundador de la Iglesia de Satán, Anton LaVey, escribió:

“El satanista es pragmático. No adora la muerte, pero tampoco la teme. El sacrificio de seres inocentes es parte de la historia humana, y negarlo es negar la naturaleza misma del hombre.” (La Biblia Satánica, 1969)

 

La paradoja: cristiano peronista y satanista, ¿diferencia real o solo de relato?

Aquí surge la paradoja más brutal de nuestra época:

  • El satanista es coherente, va de frente. Proclama abiertamente la cultura de la muerte, el relativismo y la destrucción de los valores cristianos.

  • El “cristiano peronista”, en cambio, se disfraza de piedad, pero apoya (por militancia o complicidad silenciosa) a quienes legalizan la muerte de inocentes, promueven la eutanasia y destruyen la familia. Habla de amor y justicia social, pero sus acciones -y votos- sostienen un sistema que contradice abiertamente el Evangelio.

La diferencia no es moral, sino de honestidad intelectual:

  • El satanista es claro en sus intenciones.

  • El “cristiano peronista” es hipócrita y, como dice Jesús, “lobo vestido de oveja” (Mateo 7:15).

“Por sus frutos los conocerán… No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre (Mateo 7:16, 21)".

 

Consecuencias espirituales y sociales

El daño no es solo personal, sino colectivo:

  • Se confunde a la Iglesia y a la sociedad.

  • Se legitima la muerte y el descarte de los más vulnerables.

  • Se traiciona el testimonio cristiano ante el mundo.

El apóstol Pablo advirtió contra aquellos que “tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5). Hoy, muchos “cristianos peronistas” encajan perfectamente en esa definición.

 

¿A quién estamos sirviendo?

Jesús fue categórico:

“Nadie puede servir a dos señores (Mateo 6:24)".

Apoyar a quienes promueven el aborto, la eutanasia o la destrucción de la familia es, en la práctica, servir al enemigo de Dios, por más que se cite la Biblia o se asista a misa o culto cada semana.

 

Conclusión

La pregunta final es incómoda pero necesaria:
¿Podés seguir llamándote cristiano si, con tus acciones o tu voto, sostenés un sistema y unos dirigentes que promueven exactamente lo contrario al Evangelio? En tiempos de confusión, la honestidad y la coherencia no son opcionales: son el verdadero testimonio de fe.

Porque, al final, no hay mayor traición que justificar el mal en nombre del bien. Y no hay mayor oscuridad que la hipocresía de quienes dicen servir a Dios, pero en los hechos terminan sirviendo a su enemigo.

Por sus frutos los conocerán. Y los frutos, hoy, están a la vista.

 

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